C.1.4.
MUJER Y MIGRAÑA
Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, sobre todo en el período
de edad fertil, ya que antes de la pubertad y en la fase postmenopáusica
la frecuencia es similar en el hombre y en la mujer. El embarazo, la menopausia,
el uso de anticonceptivos u otro tipo de tratamientos hormonales, modifican
el curso evolutivo de la migraña. Todo ello nos puede hacer pensar que
exista una relación entre migraña y hormonas sexuales femeninas.
1. Migraña y ciclo menstrual
A lo largo de este período se producen cambios en los valores de hormonas
sexuales femeninas producidas en los ovarios y en las gonadotrofinas, FSH y
LH. Las gonadotrofinas aumentan a partir de la menstruación para alcanzar
su máximo valor en el momento de la ovulación. Los estrógenos
predominan en la primera fase del ciclo y alcanzan su máxima concentración
antes de la ovulación, y vuelven aumentar aunque en menor proporción
durante la fase luteínica. La progesterona, apenas presente en la primera
mitad del ciclo, alcanza sus máximos valores en la segunda fase. Tanto
los estrógenos como la progesterona descienden de forma brusca 1 ó
2 días antes de la menstruación.
La migraña puede aparecer en cualquier fase del ciclo (antes, durante
o después de la menstruación, o en la ovulación), pero
se han descrito casos de migraña antes o coincidiendo con la hemorragia
menstrual. Por ello se emplea el término migraña menstrual (término
no aceptado), que únicamente ocurre con la menstruacción, entre
2 días antes a 2 días después de la menstruación.
Es habitual que mujeres migrañosas con ataques en cualquier fase de su
ciclo menstrual, refieran además un aumento de las crisis los días
previos o durante la menstuación.
Etiopatogenia
Es responsable la caida de los valores de estrógenos, que actuan como
factor desencadenante en mujeres predispuestas.
Tratamiento
· En la crisis recomendaríamos los AINES: Ibuprofeno (800-1.200
mg/día) o naproxeno (550-1.100 mg/día). El sumatriptan (50-100
mg/día), el zolmitriptan (2,5-5 mg/día).
· Como profilaxis pueden ser de utilidad los AINES (ibuprofeno, naproxeno)
tomados 3 días antes de la menstruación hasta que esta finalice.
· En casos extremos pueden intentarse tratamientos hormonales. Se han
empleado estrógenos, progesterona y testosterona con resultados
muy variables.
2. Migraña y embarazo
La mayoría de las mujeres observan una disminución en la frecuencia
e intensidad de las crisis (50-70%), sobre todo en el 2º y 3º trimestres,
llegando incluso a la remisión completa, sobre todo en mujeres con migraña
relacionada con la menstruación. Una vez dan a luz aparecen de nuevo,
siendo habitual la cefalea post-parto la primera semana después del mismo.
Algunas mujeres presentan sus primeras migrañas durante el embarazo,
habitualmente en el primer trimestre. Puede aparecer con aura, por ello es necesario
realizar un examen para descartar patologías tales como ataques cerebro-vasculares,
crisis epilépticas, hipertensión intracraneal o hemorragia cerebral.
Estas pacientes son las que refieren un empeoramiento de sus cefaleas durante
el embarazo.
Durante la lactancia también puede haber un aumento de los episodios
de migraña.
Tratamiento
La gran mayoría no precisará tratamiento. Hay que tener en cuenta
el efecto teratogénico sobre el feto, y en el caso de madres lantantes
el posible paso de medicamento a través de la leche materna. Por ello
en estos casos el tratamiento de elección serían medidas no farmacológicas
(relajación, sueño regular, evitar factores precipitantes, ).
En el caso de que estas medidas no fuesen suficientes, se usaría como
analgésico el paracetamol. No deben emplearse tratamientos profilácticos,
pero si es necesraio se emplea-rían los beta bloqueantes.
3. Migraña y empleo de anticonceptivos hormonales
Su uso se relaciona con el aumento de las crisis y una mayor incidencia de
migraña con aura. Además están descritos casos de crisis
con el inicio de su uso, sobre todo en mujeres con antecedentes familiares.
La utilización de anticonceptivos con dosis bajas de estrógenos
o con los nuevos progestágenos palían en gran medida este problema.
Las mujeres con migraña menstrual pueden experimentar una gran mejoría.
A las pacientes migrañosas que inician un tratamiento con anticonceptivos
se les debe realizar un seguimiento por si sufrieran un agravamiento. Si esto
sucediese habría que planterase la supresión de este, o cambiar
de anticonceptivo.
4. Migraña y menopausia
En esta fase hay un descenso de las hormonas femeninas y un aumento de las
gonadotrofinas. En este período se presenta una mejoría en la
actividad de la migraña, llegando incluso a remitir (un 20% de las mujeres
no refiere cambios, y en otro 20% se agrava la crisis).
Si existe extirpación ovárica la mejoría es mínima
o nula. Un factor que puede producir agravamiento es el empleo de terapia hormonal
sustitutoria (que incluso puede plantear la suspensión del tratamiento).
En esta época es frecuente la presentación de síntomas
ansiosos, depresivos, alteraciones del sueño, que pueden originar la
aparición de cefaleas tensionales, o al aumento de las mismas en pacientes
que ya las presentaban.