1.1. Cambios fisiológicos y
farmacocinéticos en el embarazo
Durante el embarazo, se producen cambios orgánicos y funcionales en la
madre encaminados a garantizar la viabilidad del nuevo ser. Representan una
garantía
para el feto y una alteración y modificación de magnitud suficiente
como para que se vea alterada la respuesta esperable al administrar un medicamento.
En la mujer embarazada se producen modificaciones fisiológicas, anatómicas,
farmacocinéticas y psicológicas no patológicas, que tiene
como misión favorecer
la nutrición y la difusión de nutrientes desde la madre al niño.
Como norma general, se puede afirmar que el embarazo tiende a empeorar otras
enfermedades que posea la mujer previamente y análogamente,
las enfermedades previas inciden negativamente en el curso del embarazo.
1.1.1.Aumento de peso
Este cambio evidente que ocurre en la mujer embarazada está regido por
distintos factores (genéticos, raza, clima...). El peso del
feto al final del embarazo se sitúa alrededor de 3,5 kg aproximadamente;
el resto, hasta 11-12 kg, es debido a la hiperplasia o hipertrofia de
ciertos tejidos y órganos, al aumento del volumen sanguíneo circulante,
al incremento de la grasa corporal y al líquido intersticial. El
aumento de peso durante el embarazo no suele estar relacionado con el peso que
la mujer tenga fuera del mismo.
Respecto a la edad, las embarazadas más jóvenes suelen ganar más
peso.
Cálcula tu peso
1.1.2. Fisiología cardiovascular
Volumen
sanguíneo: experimenta un notable incremento.
Puede alcanzar un aumento de 1.600 ml, lo que representa un 50%
respecto al volumen sanguíneo fuera del embarazo. Éste
es uno de los cambios fisiológicos que más puede
modificar el comportamiento de los medicamentos que se administren
durante la gestación.
A igualdad de dosis, cuanto mayor sea el volumen plasmático
tanto menor será la concentración de fármaco
por unidad de volumen, necesitándose, por tanto, mayores
dosis para obtener las concentraciones plasmáticas que
se conseguían fuera del embarazo. Si sólo interviniera
este factor, necesitaríamos aumentar las dosis de medicamentos
que se administran durante el embarazo para obtener los mismos
efectos; sin embargo, veremos que existen otros factores que aconsejan
lo contrario.
Masa eritrocitaria: aumenta durante el embarazo, produciéndose
una poliglobulia fisiológica. El incremento se sitúa
alrededor de un 25% más que la masa eritrocitaria fuera
del embarazo.
El incremento de la masa eritrocitaria no llega a igualar, proporcionalmente,
el aumento del volumen plasmático y, en consecuencia, se
produce una disminución de la concentración de hemoglobina
por unidad de volumen. Este fenómeno es conocido como anemia
dilucional o anemia fisiológica del embarazo.
Resistencia vascular: se produce una disminución
de la resistencia vascular como mecanismo de defensa que el organismo
emplea para protegerse de la hipertensión que se produciría
por la hipervolemia.
Presión arterial: la presión arterial experimenta
gran variabilidad durante el embarazo. Además, la elevación
de la presión arterial puede ser el síntoma capital
de una serie de patologías típicas del embarazo
(preeclampsia, eclampsia). Desde el punto de vista fisiológico,
la tendencia normal es que la presión disminuya, ligeramente
durante el primer y segundo trimestre del embarazo. En el tercer
trimestre la tensión se normaliza e incluso puede aumentar
ligeramente.
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NOTA
Componentes que contribuyen al aumento de peso durante
el embarazo (en kg):
Feto 3,4
Placenta 0,6
Líquido amniótico 0,8
Útero 1,0
Aumento en el volumen sanguíneo 1,5
Depósitos lipídicos 3,3
Líquido intersticial 1,5
Tejido mamario 0,5
TOTAL
12,5
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La disminución fisiológica que puede tener la presión
arterial durante los dos primeros trimestres del embarazo, puede
llegar a enmascarar una posible hipertensión crónica
preexistente.
Sistema renina-angiotensina-aldosterona-prostaglandinas: paradójicamente,
este sistema se encuentra estimulado en el embarazo; es
decir, habrá un aumento de renina, angiotensina I y II, aldosterona y
prostaglandinas. La paradoja consiste en que fuera del embarazo, el principal
estímulo para la producción de renina es la disminución
del flujo sanguíneo renal, mientras que en el embarazo, con un flujo
sanguíneo
renal aumentado, se activa el sistema. También es cierto que para protegerse
de esta circunstancia, el organismo de la mujer embarazada experimenta
una disminución de la sensibilidad a la aldosterona y prostaglandinas.
El incremento del sistema renina-angiotensina-aldosterona es una condición
fisiológica del embarazo, de manera que no debería inhibirse
farmacológicamente mediante la administración de IECAs o ARA-II.
Frecuencia cardiaca: durante el embarazo se produce un ligero aumento
de la frecuencia cardiaca, factor éste que condiciona el aumento
del volumen minuto observado.
Volumen minuto: el citado aumento de la frecuencia cardiaca, junto con
el incremento del volumen de eyección o cantidad de sangre que el
corazón impulsa en cada embolada, provoca un aumento en el volumen de
sangre que el corazón es capaz de bombear en cada minuto. Esto
garantiza la perfusión y nutrición del nuevo ser a través
de la placenta, por lo que habrá que vigilar la administración
de fármacos que reduzcan
el volumen minuto (betabloqueantes, etc.).
Presión venosa femoral: mientras que en las extremidades superiores
la presión venosa no sufre modificaciones, en las inferiores se observa
un aumento de la presión venosa femoral, probablemente debida a la presión
mecánica del feto y del útero sobre la vena cava inferior y la
ilíaca. Como consecuencia, se va a producir una mayor incidencia en la
aparición de varices tanto en las piernas como en la vulva, así
como un aumento en la incidencia de hemorroides.
Corazón: como ha quedado indicado, el corazón va a experimentar
una sobrecarga, pudiéndose manifestar cardiopatías latentes
previas que se podrían agravar por la modificación de la localización
del corazón motivada por la elevación del diafragma, y porque
la fibra
miocárdica se va a ver menos nutrida (sobre todo en avitaminosis B).
También existe torsión de la punta del corazón. El corazón
sufre hipertrofia,
aumenta el área cardiaca y aparece un soplo sistólico.
Vasos: los grandes vasos, particularmente en el lado arterial, aumentan
de calibre (sobre todo en la zona genital). También se observa un
aumento de la permeabilidad capilar.
1.1.3. Fisiología pulmonar
Circunferencia torácica: se produce un aumento de la circunferencia
torácica de alrededor de 10 cm; esto puede estar motivado por el
aumento de la presión intraabdominal que repercute sobre la caja torácica,
haciendo que aumente su diámetro en cerca de 2 cm.
Volumen corriente, ventilación minuto, consumo de oxígeno
y frecuencia respiratoria: todas estas funciones experimentan un
aumento durante el embarazo, por consiguiente, el resultado esperado será
una tendencia a la alcalosis de origen respiratorio. Se produce una
congestión e hiperemia de la mucosa nasal. Además, es frecuente
observar un ligero edema laríngeo que conduce a la aparición de
ronquera.
La mucosa de los bronquios se vuelve tumefacta y edematosa, favoreciendo la
aparición de infecciones.
1.1.4. Fisiología renal
Riñón: hay un aumento de peso y agrandamiento renal.
Sistema colector: está muy alterado; existe paresia de los elementos
musculares del uréter, edematización de la mucosa, dilatación,
alargamiento
y formación de codos que facilitan la infección. La vejiga sufre
hipertrofia de la capa muscular y congestión de la mucosa, así
como disminución
de su capacidad por el aumento del útero, dando lugar a incontinencia
y polaquiuria.
La uretra presenta hipotonía, se encuentra distendida y se hace más
permeable, lo que aumenta el acceso de gérmenes a la vejiga.
Aumenta la diuresis (1.400-1.500 ml/día) y disminuye la densidad.
Flujo sanguíneo renal: hay un aumento de hasta un 40% del flujo
sanguíneo renal, motivado por el aumento del volumen minuto cardiaco.
Esto
va a provocar un aumento de la diuresis. Desde el punto de vista farmacocinético,
el aumento de flujo sanguíneo renal tiene una importancia capital,
ya que se producirá un aumento de la filtración de aquellos fármacos
susceptibles de utilizar la vía renal para su eliminación (hidrosolubilidad
y fracción
no unida a proteínas plasmáticas). Como consecuencia, se producirá
una mejor y mayor eliminación de fármacos por vía renal,
con la consiguiente
disminución de su concentración plasmática y de su semivida.
Glucosa: se produce una disminución de la reabsorción tubular
de glucosa dando lugar a una glucosuria. Hay que tener presente que la
glucosuria también puede ser debida a la existencia de una prediabetes
latente o a una diabetes ya establecida.
Aminoácidos: aminoaciduria.
Proteínas: se produce proteinuria (albuminuria). La mayor eliminación
de albúmina por la orina dará como resultado una menor cantidad
de albúmina en plasma (hipoalbuminemia). La disminución de albúmina
plasmática desde un punto de vista farmacocinético va a suponer
una
menor tasa de proteínas con las que pueda conjugarse el fármaco
administrado, aumentando la fracción libre de éste, que es la
farmacológica y
toxicológicamente activa (también la única que puede filtrarse
por el riñón).
Este hecho adquiere especial trascendencia cuando se trata de fármacos
que habitualmente tienen un gran índice de unión a proteínas
plasmáticas
(anticoagulantes, ansiolíticos...). La hipoalbuminemia sugiere una reducción
de las dosis de los fármacos con alta unión a proteínas
plasmáticas.
Adicionalmente, la hipoproteinemia produce la disminución de la presión
oncótica plasmática, originando extravasación de plasma
fuera del lecho vascular, provocando edemas.
Acido úrico: el embarazo favorece la excreción de ácido
úrico del organismo, comportándose como uricosúrico.
pH: en el embarazo existe tendencia a la alcalosis. El riñón
intentará compensar esta alcalosis aumentando la eliminación de
bicarbonato por la
orina. La orina alcalina favorecerá la reabsorción tubular de
fármacos de carácter básico (quinidina, anfetamina...)
a la circulación general, aumentando
su semivida. Razonamiento contrario debemos hacer con los medicamentos de carácter
ácido (ácido ascórbico, ácido acetilsalicílico...),
los cuales, al encontrarse ionizados, se eliminarán más rápidamente.
1.1.5. Fisiología digestiva
Boca: se produce un aumento en la incidencia de caries. También
es frecuente el incremento de la secreción salivar (sialorrea), así
como una hiperemia y congestión de las encías que sangran con facilidad.
Esófago: es típico en la embarazada la sensación
de pirosis o ardor de estómago. Estoestá motivado
por la disminución de la presión a
nivel del esfínter esofágico inferior, permitiendo el reflujo
de ácidos a través del esófago.
Estómago: también es característico de la embarazada
la disminución de la secreción deácido clorhídrico,
de forma que se han llegado a
detectar curaciones de úlceras preexistentes que cursaban con hiperproducción
ácida. En el estómago se produce una alteración estática
por elevación del mismo; además, y como norma general para todo el tubo digestivo,
se produce una hipomotilidad y enlentecimiento en el tránsito
intestinal que puede conducir en algunas ocasiones a un retardo en el vaciado
del estómago o, lo que es lo mismo, a un aumento del tiempo de
contacto de las sustancias (alimentos, medicamentos...) con el estómago.
Intestino delgado: también debido a la hipomotilidad e hipotonía
que experimenta el tubo digestivo, los alimentos y los medicamentos
van a estar durante más tiempo en contacto con la mucosa intestinal,
aumentándose su absorción. Así, es típico comprobar
cómo se
produce un aumento de la absorción de calcio y de hierro por citar unos
ejemplos.
Intestino grueso: por el mismo motivo indicado, se tiene tendencia al
estreñimiento y a la aparición de hemorroides, esto último
coadyuvado por el estasis venoso ya comentado.
Hígado: se produce un déficit funcional con insuficiencia
de la función glucogenética, disminuyendo la reserva de glucógeno.
Aunque no
existe alteración de la función hepática, sí se
produce una mayor eliminación de bilis por un exceso de pigmentos debidos
al aumento de la
hemolisis (la vida media de los eritrocitos de la embarazada es la mitad de
la normal: 60 días); también se elimina más bilis por el
aumento de
sales biliares debido al metabolismo de los estrógenos y de otras hormonas
esteroideas y por una hiperquinesia biliar. Consecuencia de
todo esto es la aparición de prurito, aumento de la fosfatasa alcalina
y un notable incremento de los lípidos (sobre todo colesterol).
Todos estos cambios en la excreción hepática hacen que la embarazada
sea candidata a padecer colelitiasis, si además tenemos en cuenta que
en la vesícula biliar se observa:
- Aumento del tamaño hasta el doble.
- Aumento de su volumen.
- Precipitación de colesterol por aumento de su concentración.
- Disminución de la motilidad.
1.1.6. Fisiología endocrina
Función tiroidea: se produce aumento de la función tiroidea
(taquicardia, palpitaciones, inestabilidad emocional, etc.).
Función suprarrenal: siguiendo la tónica que ocurre en
toda la función endocrina, en el embarazo hay un aumento notable de la
función
suprarrenal. Este aumento afecta a todas las hormonas producidas en la corteza
suprarrenal, a nivel de sus tres capas (fascicular, glomerular y reticular).
Se produce un aumento de la producción de aldosterona; recuérdese
que la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona estimula
su secreción. La producción de aldosterona va a producir una mayor
retención de sodio a nivel renal. La hiperproducción de glucocorticoides
va
a dar lugar a una innumerable cantidad de manifestaciones asociadas. Así,
habrá tendencia hacia la hiperglucemia, lo que es de especial importancia
en las embarazadas que ya son diabéticas o que presenten una diabetes
gestacional (no hay que olvidar que el embarazo es diabetógeno).
Además, aparecerán otros síntomas relacionados con la mayor
tasa de cortisol en plasma, como es la tendencia a padecer edemas y la aparición
de estrías. Desde un punto de vista teórico, es conveniente recordar
que el potencial inmunosupresor de los glucocorticoides podría predisponer
a padecer una mayor proporción de infecciones, con el imprevisible resultado
que eso pudiera tener para el feto. Del resto de hormonas suprarrenales
hay que citar, aunque resulte obvio, la mayor producción de estrógenos.
Hormonas de la placenta: la placenta posee gran actividad endocrina y
metabólica durante la gestación. Por ejemplo, en la placenta
se cree que se metaboliza parte de la insulina del organismo, con lo que se
pone de manifiesto, aún más si cabe, el potencial diabetógeno
que acompaña al embarazo.
Otras:
- Disminución de las proteínas (hipoalbuminemia).
- Disminución del sodio plasmático (edemas).
- Aumento del sodio tisular.
- Hipercetonemia y cetonuria.
- Aumento de los lípidos y fosfolípidos.
- Aumento de las necesidades de hierro.
- Aumento del agua intersticial, lo que provoca un edema latente de 2 o 3 litros
que, a veces, puede llegar hasta los 5 litros debido a la plétora
plasmática.
1.1.7. Piel
Hay una serie de manifestaciones a nivel de la piel que son típicas del
embarazo y que no presuponen una patología asociada. El melasma
o cloasma gravídico o manchas en la piel de la frente y mejillas (región
malar), se relaciona con niveles séricos elevados de la hormona estimulante
de melanocitos, estrógenos y progesterona.
Existe un cierto grado de hirsutismo de predominio facial en todas las gestantes,
que desaparece a los seis meses postparto. En las
uñas se ha descrito estriación, fragilidad ungueal, onicolisis
distal y queratosis subungueal.
En cuanto a las glándulas, existe un aumento de la función ecrina,
lo que explicaría la mayor incidencia de miliaria, hiperhidrosis y eccema
dishidrótico.
En un 90% de las mujeres aparecen las denominadas estrías de distensión
o estrías gravídicas entre el sexto y el séptimo mes de embarazo.
También hay un aumento en la coloración de la areola mamaria y
un oscurecimiento de la línea media del abdomen, así como un
aumento del número de angiomas en araña por encima
de la cintura (67% de las gestantes). Las varices aparecen en un 40% de las
embarazadas, por aumento de la presión venosa femoral y pélvica.
La inestabilidad vasomotora del embarazo se manifiesta como flushing facial,
palidez, sensación de frío y calor, empeoramiento del
Raynaud preexistente, dermatografismo y urticaria.
1.1.8. Cambios hematológicos
Volumen sanguíneo: la mujer gestante tiene mayor tolerancia hacia
las pérdidas hematológicas (sobre todo en el parto) y hacia la
hipotensión.
El aumento del volumen del plasma, sin aumentar en igual medida la masa eritrocitaria,
es lo que conduce a la anemia dilucional o "falsa anemia
del embarazo. Por tanto, es importantísimo no confundir esta anemia
dilucional con una verdadera anemia que, por otra parte,
también es frecuente en las embarazadas.
Masa eritrocitaria: como se ha comentado, hay un incremento en el número
de eritrocitos pero a la vez se observa una disminución en su vida media
hasta la mitad.
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RECUERDE
Cambios fisiológicos en el embarazo:
Aumento de peso
Fisiología cardiovascular:
Aumento
del volumen sanguíneo
Aumento
de la masa eritrocitaria
Disminución
de la resistencia vascular
Presión
arterial
Aumento
del sistema renina-angiotensina-aldosterona
Aumento
de la frecuencia cardiaca
Aumento
del volumen minuto
Aumento
de la presión venosa femoral
Fisiología pulmonar:
Aumento
de la circunferencia torácica
Aumento
del volumen corriente
Aumento
de la ventilación minuto
Consumo
de oxígeno
Aumento
de la frecuencia respiratoria
Fisiología renal:
Riñón:
agrandamiento y aumento peso
Sistema
colector: dilatación
Flujo
sanguíneo renal aumento de (40%)
Glucosa:
glucosuria
Aminoácidos:
aminoaciduria
Proteínas:
proteinuria
Acido
úrico: uricosuria,
Aumento
de pH
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Factores de coagulación: hay un aumento de fibrinógeno
(hace que aumente la velocidad de sedimentacion globular), así como de
Factor VIII (antihemofílico), IX (Christmas) y XII (Hageman). Todo ello conduce
a una mayor propensión a padecer accidentes de tipo trombótico
por un aumento de la coagulabilidad.
Leucocitosis: es normal hasta 13.000 leucocitos/mm3.
Plaquetas: las plaquetas también aumentan alrededor de un 25%
(trombocitosis).