1.5.5.Terapia genitourinaria
Tricomonicidas: el metronidazol (Flagyl vaginal®) es
usado con frecuencia en tricomoniasis vaginal en embarazadas, sin que se hayan
detectado efectos tóxicos sobre el feto (Categoría B). Sin embargo,
debido a sus efectos mutagénicos sobre procariotas, es preferible evitar
su
uso durante el primer trimestre del embarazo.
Antifúngicos vaginales: tanto miconazol (Daktarin
ginecológico®) como nistatina (Mycostatin vaginal®), administrados
por vía
vaginal, son aceptados en embarazadas, siempre que éstas presenten intactas
las membranas.
Inhibidores del parto: la ritodrina (Pre Par®) está
contraindicada (Categoría X) durante la primera mitad del embarazo. Su
eficacia como preventivo
del parto prematuro es muy controvertida. Se la considera contraindicada en
casos complicados por corioamnionitis, muerte fetal, preeclampsia o hemorragia
materna. Debido a sus efectos agonistas beta-adrenérgicos, su utilización
en pacientes diabéticas o cardiópatas no es recomendable. Parece
que puede acelerar la maduración pulmonar del feto.
Anticonceptivos hormonales: varios estudios epidemiológicos
del tipo caso-control no han encontrado ninguna asociación entre el uso
inadvertido de anticonceptivos hormonales por embarazadas y la aparición
de malformaciones congénitas. Algunos autores han apuntado un
incremento del riesgo en asociación a tabaquismo materno.
Estrógenos: no está demostrado que los estrógenos
tengan utilidad en mujeres embarazadas (como antiabortivos), mientras que sí
está
plenamente demostrado su potencial teratógeno (Categoría X). Se
ha descrito un síndrome, conocido como VACTERL, nombre que agrupa
las iniciales de los tipos de malformaciones a que puede dar lugar: vertebrales,
anales, cardiacas, traqueales, esofágicas, radiales, renales...
Asimismo, pueden provocar feminización de los fetos masculinos. El dietilestilbestrol
ha sido asociado (prevalencia de 0,14 a 1,4 casos por
cada 100 exposiciones fetales) con cáncer vaginal de células claras
en las niñas, cuando éstas alcanzan la menarquia.
Progestágenos: la incidencia de anomalías congénitas
asociadas al uso de progestágenos durante el embarazo es sólo
marginalmente
superior a la incidencia natural. Probablemente, la progesterona esté
incluso exenta por completo de este riesgo. Sin embargo, la cada vez más
cuestionada utilidad terapéutica de los progestágenos como antiabortivos
sugiere la inconveniencia de su uso en pacientes embarazadas.
Antiinfecciosos urinarios: en general, se prefiere el uso
de antibacterianos por vía sistémica, en especial beta-lactámicos
(penicilinas,
cefalosporinas) y de macrólidos en pacientes alérgicos a los primeros.
También suele aceptarse el uso de ácido nalidíxico (Acido
nalidíxico
Prodes®) (Categoría B). La nitrofurantoína (Furantoína®,
Furobactina®) es concentrada en el feto, aunque no se han observado efectos
teratogénicos.
En general, se admite su uso en embarazadas, aunque no al final de la gestación,
debido al mayor riesgo de anemia hemolítica en
fetos con deficiencia congénita de la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa
(G6PD). Otros medicamentos urológicos: el ácido
acetohidroxámico (Uronefrex®) es un potente teratógeno (Categoría
X), tal como ha sido constatado en animales de experimentación.