1.5.9. Aparato locomotor
Antiinflamatorios no esteroideos: actúan como inhibidores de la
síntesis de prostaglandinas. Pueden por elloproducir una constricción
y cierre prematuro del ductus (conducto) arterioso del feto si se mantiene la
administración crónica de estos fármacos durante el último
trimestre del embarazo. Este efecto podría desembocar en la aparición de
hipertensión pulmonar y en el desarrollo de la capa muscular lisa de
los vasos precapilares fetales, que se traduciría en hipertensión arterial
persistente en el recién nacido. Asimismo, algunos antiinflamatorios
pueden desarrollar un efecto antiagregante plaquetario, que podría complicar o prolongar
la hemorragia materna y predisponer a la misma al recién nacido.
No parece que su utilización ocasional sea responsable de efectos adversos
fetales graves. Sin embargo, la administración próxima al parto
podría reducir, o incluso anular, la contractilidad uterina, provocando
un retraso anómalo en el desarrollo del parto y una prolongación
de la gestación (riesgo de fetos hipermaduros). Están más indicados los derivados
arilpropiónicos y arilacéticos: fenoprofeno, ibuprofeno, ketoprofeno,
naproxeno, diclofenac, sulindac (Categoría B) (Tabla
2). No se recomienda el empleo de pirazolonas (fenilbutazona), indometacina
o de inhibidores muy potentes de la síntesis de prostaglandinas, como el flurbiprofeno
(Categoría C).
Antirreumáticos: las sales de oro (Ridaura®, Miocrin®)
han demostrado ser teratógenas en algunas especies animales (Categoría
C). Por otro lado, es conocida la tendencia de las sales de oro a acumularse en el feto
humano, habiéndose descrito algunos casos aislados de malformaciones
fetales, aunque la incidencia general no parece ser sustancialmente superior
a la observada de forma natural. En general, sólo se
recomienda su uso en embarazadas cuando seproduzcan recrudecimientos intensos
en el proceso reumático. La penicilamina (Cupripen®) es también
teratógena en animales y se han descrito casos de retraso del crecimiento
fetal en seres humanos. Su uso sólo es admitido en embarazadas con la
enfermedad de Wilson, y sólo durante las últimas seis semanas
de gestación.
Antigotosos: el alopurinol (Alopurinol Mundogen ®, Alopurinol
Normon®, Alopurinol Ratiopharm®, Zyloric®) es embriotóxico
en algunas especies animales (Categoría C); se desconocen sus potenciales
efectos sobre los fetos humanos. La colchicina (Colchicine Houde®) es
embriocida en varias especies animales (Categoría D), aunque se han descrito
casos aislados de uso en humanos sin complicaciones aparentes. No obstante,
parece incrementar el riesgo de alteraciones cromosómicas e incluso se
ha citado, sin confirmar, un potencial riesgo de síndrome de Down.
1.5.9.1. Sistema Nervioso Central
Analgésicos opiáceos: su uso regular durante
el embarazo puede producir dependencia física en el feto, con el consiguiente
desarrollo de un síndrome de abstinencia neonatal. Los efectos de los
opiáceos sobre el feto son: maduración hepática y pulmonar
prematuras,
reducción de peso (hasta un 50%), síndrome de abstinencia neonatal
(2-6 días después del parto) hasta en un 90% de los casos,
hipermagnesemia e hiperprolactinemia y aumento de la mortalidad perinatal (hasta
un 40%).
En las terapias de deshabituación opiácea en embarazadas se suele
preferir la metadona, porque reduce los riesgos ambientales y
permite un mejor control y protección de la adicta. No se han observado
aumentos en la incidencia de defectos congénitos, aunque sí el
típico síndrome de abstinencia neonatal que debe ser corregido
relativamente seguros (aunque con los mismos condicionantes que los ya comentados)
la morfina
(Cloruro Mórfico Braun®, Morfina Serra®, MST Continus®, MST
Unicontinus Oglos®, Sevredol®, Skenan®) y la petidina (Dolantina®)
(Categoría B), evitando en lo posible los tratamientos prolongados y
tomando precauciones si se usan durante el parto, ya que pueden provocar
depresión respiratoria y efectos psicofisiológicos en el neonato.
Analgésicos no opiáceos (Tabla
3): tanto el paracetamol como el ácido acetilsalicílico
son considerados como relativamente seguros
durante el embarazo, siempre que sean empleados en dosis moderadas y de forma
eventual. En periodos próximos al parto, es preferible el
empleo de paracetamol a ácido acetilsalicílico, dado que este
último tiene un efecto inhibidor de la síntesis de prostaglandinas
mucho más intenso
que el primero.
Antiepilépticos: la mayoría de los fármacos
han sido asociados, en mayor o menor medida, con un aumento de la incidencia
de malformaciones
congénitas en animales (Categoría C) o en seres humanos (Categoría
D).
No obstante, los riesgos asociados a tales tratamientos suelen estar muy por
debajo de los que se correrían en una mujer embarazada
en caso de crisis epiléptica por falta de tratamiento. En general, se
recomienda el tratamiento, ajustando la dosis a la menor recomendable.
Antipsicóticos: las fenotiazinas pueden actuar como
inductores enzimáticos en el hígado fetal. Existen notables divergencias
entre los datos clínicos disponibles. No se recomienda su uso crónico
durante el embarazo, especialmente al final del mismo,
debido a la posibilidad de ictericia, hiperreflexia y/o síntomas extrapiramidales
neonatales. Con haloperidol se han descrito algunos casos aislados de
focomelia en recién nacidos, aunque se suele aceptar su uso eventual
en crisis psicóticas.
Ansiolíticos/hipnóticos: se considera que debería
evitarse el uso crónico de benzodiazepinas durante el embarazo debido
al riesgo de depresión respiratoria,
atonía muscular e incluso síndrome de abstinencia neonatal. Con
algunos derivados (diazepam -Diazepam Elmu®, Diazepam Leo®
Diazepam Normon®, Diazepam Prodes®, Sico Relax®, Stesolid®)
se han descrito casos aislados de malformaciones congénitas múltiples.
Los barbitúricos difunden fácilmente a través de la placenta
acumulándose en el feto, por lo que están contraindicados (salvo
el fenobarbital,
cuando es empleado como antiepiléptico -Luminal ®-). La buspirona
(Buspar®, Effiplen®) no ha sido asociada con efectos teratogénicos
en animales
(Categoría B), aunque su experiencia en el embarazo es muy limitada.
Sales de litio (Plenur®): difunden libremente a través
de la placenta humana. Se han asociado con un fuerte incremento de la incidencia
(hasta un 11%) de malformaciones congénitas y alteraciones bioquímicas
(hipotiroidismo, cardiomegalia, hemorragias, hipotonía muscular, etc.).
Su uso sólo es aceptable en los dos últimos trimestres del embarazo,
evitando la administración prolongada.
Antidepresivos: en general, la tendencia actual es evitar
su uso en embarazadas, debido a la potencial embriotoxicidad y/o teratogenicidad
de muchos de los fármacos de este grupo.
Alcoholismo: el alcohol accede libremente al feto, el cual
lo metaboliza de forma limitada, por lo que tiende a acumularse produciendo
un síndrome
fetal alcohólico, caracterizado por retraso del crecimiento pre y postnatal,
microcefalia, fisuras palpebrales, mandíbula prominente, anomalías
cardiacas y genitales. El uso de disulfiramo (Antabus®) está contraindicado
por tratarse de un potente teratógeno (Categoría X). No hay
estudios sobre el resto de los fármacos empleados para apoyar la abstinencia
alcohólica (acamprosato -Campral®, Zulex®-, carbimida -Colme®-)
y la naltrexona (Antaxone®, Celupan®, Revia®) se incluyen en la
Categoría C.
Tabaquismo: el único efecto estadísticamente
comprobado sobre el desarrollo fetal es un descenso medio de 200 g en el peso
del recién
nacido, aunque también hay una mayor tendencia a que el parto sea prematuro.
La supresión del tabaquismo durante el embarazo anula por
completo los efectos antes comentados. Está contraindicado el empleo
de nicotina (chicles, parches, etc.) (Nicomax®, Nicorette®
Nicotinell®, Nicotrol®) durante el embarazo, ya que una posible absorción
masiva del alcaloide podría reducir intensamente la irrigación
sanguínea fetal.
Tampoco el bupropión (Quomen®, Zyntabac®) debe emplearse durante
el embarazo, ya que no hay datos sobre sus efectos sobre el feto aunque
no parece afectar a la gestación ni al desarrollo peri y postnatal en
animales de experimentación (Categoría B).
1.5.9.2. Aparato respiratorio
Rinológicos: hay que considerar el riesgo de absorción
sistémica. En el caso de los simpaticomiméticos (fenilefrina -ADA®,
Disneumon
Pernasal®, Rin-up®-, nafazolina -Vasoconstrictor Pensa®-, oximetazolina
-Corilisina Spray®, Ilvinax ®, Nasovalda®, Nebulicina adultos®,
Nebulicina
infantil®, Oximetazolina Edigen®, Respibien ®, Respir®, Rinocorin®,
Utabon®-, tramazolina -Rhinospray®-, xilometazolina -Amidrin®
Idasal®, Otrivin®, Otrivin Mentol®-, pseudoefedrina -Pseudoefedrina
OTC Ibérica®-, etc.), podrían producir taquicardia fetal.
Por ello, su
uso debería ser muy conservador (una regla aceptada es una aplicación
cada 8 h, durante un máximo de 3 días).
Antiasmáticos: generalmente se acepta el empleo de
cromoglicato (Categoría B), así como el de algunos broncodilatadores
beta-adrenérgicos
(fenoterol, terbutalina, etc.), aunque estos últimos pueden producir
taquicardia e hipoglucemia neonatal, normalmente leve y de forma
transitoria. También se suele aceptar el empleo de aerosoles con corticosteroides
(beclometasona) o ipratropio. Aunque durante años se sospechó
de la potencial toxicidad fetal de la teofilina, actualmente se acepta su uso
en embarazadas, a pesar de la potencial taquicardia fetal que puede
producir.
Antitusivos: se considera al dextrometorfano (Cinfatos®,
Formulatus Vicks®, Frenatus®, Robitussin DM antitusivo®, Romilar®,
Streptuss®, Tosfriol
®, Tusitinas®, Tusorama®, Tussidril®, Valdatos ®) como relativamente
seguro en embarazadas, siendo el antitusivo de elección en este estado.
Antihistamínicos: ver el apartado de antieméticos.