[fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=»1_1″ last=»yes» spacing=»yes» center_content=»no» hide_on_mobile=»no» background_color=»» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» background_position=»left top» hover_type=»none» link=»» border_position=»all» border_size=»0px» border_color=»» border_style=»» padding=»» margin_top=»» margin_bottom=»» animation_type=»» animation_direction=»» animation_speed=»0.1″ animation_offset=»» class=»» id=»»][fusion_text]

Justificación, investigación y pruebas

El Consejo para Ciencias y Tecnologías Agrícolas (www.cast-science.org) ha publicado un trabajo sobre prebióticos y realiza las siguientes declaraciones:

  • Los productos no pueden etiquetarse como probióticos sin estar bien definidos ni respaldados por estudios controlados en humanos.
  • Para algunos productos hay importantes diferencias entre lo que la investigación ha demostrado como eficaz y lo que se postula a nivel del mercado.
  • Se han documentado casos sobre productos que no cumplen con lo que declaran sus etiquetas en cuanto al número y el tipo de bacterias viables que contienen, y en cuanto a la cantidad que se necesita consumir para que sean beneficiosos para la salud.
  • Se sugiere a los fabricantes, incluyan en la etiqueta el género, especie y cepa de cada probiótico presente en un producto, junto con el número de células viables de cada cepa que permanezca hasta el final de su vida útil.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]