Los COF de Madrid y Barcelona coinciden en que el futuro pasa por que los farmacéuticos oferten servicios retribuídos desde las boticas, tomando iniciativas tanto con la Administración como con agentes privados.

El COF de Madrid ha presentado a la Consejería de Sanidad un catálogo privado que impulsará la puesta en marcha de 51 servicios remunerados. El COF asegura que el proyecto ha sido bien acogido y espera que la Consejería lo autorice. El presidente del COF, Alberto García Romero, asegura que ese es el camino para una nueva prestación farmacéutica más cerca del ciudadano. García Romero ha encontrado en Laboratorios Teva apoyo para este proyecto y añade que la farmacia»ya no puede seguir viviendo sólo de la gestión de un medicamento intervenido».

«Los farmacéuticos deben tomar la iniciativa, tanto en el ámbito público como en el privado, en el ofrecimiento de servicios y ofrecer valor añadido a los pacientes», afirmó Alberto García Romero la semana pasada, en una sesión de Infarma dedicada a debatir sobre Cartera de servicios públicos y catálogo de servicios privados.

Francesc Pla, presidente en funciones del COF de Barcelona, uno de los colegios que ha pactado con la Administración la realización de servicios remunerados, afirmó durante la sesión que «ya está asentado el concepto de que la farmacia puede y debe ofrecer servicios y cobrar por ellos; ahora ha llegado el momento de tomar la iniciativa y promover proyectos concretos al respecto».

LÍNEAS DE INICIATIVA
Pla sugirió que las iniciativas de los farmacéuticos en la oferta de servicios deben atender a tres aspectos: detección de problemas, cribaje de algunas patologías que pueden realizarse desde las farmacias y desvío al médico, y gestión de síntomas menores. Estos tres parámetros, aseguró, sirven para orientar a los profesionales sobre qué servicios pueden ofertar a los pacientes, a la Administración y a los sistemas sanitarios en general. Los servicios de las oficinas de farmacia pueden ser o no del Sistema Nacional de Salud y deben contar con los pacientes y sus necesidades, afirmó. «Pero deben ser voluntarios, remunerados y coordinados por los COF».

El catálogo del colegio de Madrid implica 51 servicios en áreas como la dermofarmacia, salud mental y demencias, corazón y metabolismo, dolor, adicciones, movilidad, alergias, primeros auxilios o salud de la mujer, entre otras, y reúne las características de que estos servicios son «susceptibles de ser realizados en cualquier farmacia, serán voluntarios, respetan la evidencia científica, se adaptan a protocolos estandarizados, permiten especializar a las farmacias y ofrecen valor añadido a los pacientes», en palabras de García Romero. «Es un catálogo que trata de cumplir cuatro objetivos: mejora de la salud, profesionaliza la farmacia, potencia la competitividad y contribuye a la sostenibilidad».

Juan Carlos Conde, director comercial de Teva, afirma a CF que «desde Teva vemos en el desarrollo de una cartera de servicios en la farmacia, que pueden ser presentados hacia la sanidad pública o hacia el propio paciente, una fuente de ingresos importante». «La cartera de servicios refuerza el papel profesional del propio farmacéutico en aspectos ya conocidos como adherencia al tratamiento, seguimiento farmacoterapéutico, etc. Son cuestiones que refuerzan su papel activo, junto al del médico y otros agentes sanitarios. Desde Teva estamos muy interesados en apoyar todo lo que pueda surgir desde los propios COF, que son quienes pueden avanzar en la cartera de servicios».

También participó en la sesión sobre la cartera de servicios de las oficinas de farmacia Sue Sharpe, del Sistema Nacional de Salud de Gran Bretaña. Señaló que los servicios, «además de ser muy bien recibidos por los ciudadanos, han probado su efectividad fortaleciendo la adherencia, resolviendo dudas y haciendo innecesarias muchas visitas a loas urgencias hospitalarias».

PACTO DE FUTURO

Alberto García Romero, presidente del COF madrileño, y Adolfo Herrera, director general de Teva en España, firmaron la semana pasada un acuerdo para poner en marcha un catálogo de 51 servicios remunerados en áreas como dermofarmacia, salud mental y demencias, corazón y metabolismo, dolor, adicciones, movilidad, alergias, primeros auxilios o salud de la mujer. En Infarma se insistió en que la cartera de servicios es clave para el futuro de la farmacia, especialmente en época de crisis donde la botica no puede limitarse a vivir del margen de un medicamento intervenido.