Productos: dosificación y calidad
Las formas más comunes en que se presentan los probióticos son productos lácteos, comprimidos, cápsulas, y sachets que contienen las bacterias liofilizadas.
La dosis necesaria varía dependiendo de la cepa y del producto. Muchos productos de venta libre se administran en un rango de 1000 a 10.000 millones de ufc (unidades formadoras de colonias) por dosis, algunos han demostrado ser eficaces a niveles inferiores, mientras que otros requieren más. Es necesaria además una ingesta diaria, ya que hay estudios que demuestran que si se toman de forma alterna su efecto es menor o casi inapreciable.
No es posible establecer una dosis para un probiótico; la dosificación debe basarse en estudios en humanos que muestren un beneficio para la salud.
Los criterios mínimos que deben cumplir son:
- Especificación por género, especie y cepa. La investigación sobre determinadas cepas específicas de prebióticos no se puede aplicar a cualquier producto comercializado como probiótico.
- Ser de origen humano (excepto el Sacharomyces cerevisiae o S. Boulardii).
- Estar vivos en el producto, cual es la dosis mínima de bacterias viables al final de su vida útil. Proliferar y colonizar el intestino.
- Dosis efectiva. Administrarse en dosis adecuadas hasta el final de la vida útil (con variabilidad de un lote a otro).
- Ser resistente al ácido gástrico.
- Haber demostrado ser eficaces en estudios controlados en humanos.
- Ser inocuos para el uso al cual están destinados (no tóxico, no patógeno, no carcinógeno, no alergénico).
- Ser genéticamente estable.
- Condiciones de almacenaje.
Al no haber normas universalmente establecidas la industria debería mantener la integridad en la formulación y etiquetado de los productos.
