Son las desalineaciones raquídeas más frecuentes. Existen dos convexidades dorsales o “cifosis” en las regiones lumbar y sacra y dos concavidades o “lordosis” en las regiones cervical y lumbar. Esta disposición fisiológica hace que existan distintas patologías.

Lo más frecuente es la presentación de una hipercifosis, de una hiperlordosis y, sobre todo, cifolordosis (incremento de las curvaturas dorsal y lumbar simultáneamente).

Los límites de normalidad de estas curvaturas siguen sujetos a controversia.

Presentan una elevada prevalencia, que supera el 10-25% de la población en edad escolar. Estas curvaturas progresan durante en crecimiento y se estructuran en la edad adulta. Están relacionadas con la presencia de sintomatología en las regiones cervical, dorsal o lumbar. La mayoría responde muy bien al tratamiento que a su vez es económico y sencillo de realizar.

Clasificación

  • Las desalineaciones pueden producirse por:
    • Incremento de una o más curvaturas.
    • disminución del grado de la curvatura.
    • inversión de una o dos curvaturas (excepcional en bipedestación).
  • Atendiendo a su flexibilidad se dividen en:
    • Curvas no estructuradas: deformidades reductibles mediante autoestiramiento del tronco.
    • Curvas estructuradas: deformidades parcialmente reductibles con acuñamientos vertebrales que ocasionalmente, pueden ser irreductibles.
  • Según su etiología se clasifican en:
  • posturales o no estructuradas, ocasionadas por hipertrofia mamaria, debilidad muscular, laxitud ligamentosa, postura inadecuada debida a un posturas incorrectas adoptadas o aprendidas por otros miembros del grupo o familia (en las que se incrementa el grado de curvatura),……
  • estructuradas que pueden ser congénitas, adquiridas (traumáticas, inflamatorias, infecciosas, neoplásicas), idiopáticas (constitucionales) y distrofia de Scheüermann. La cifosis de Scheüermann es la más frecuente de las estructuradas y puede afectar al 8% de la población.

Hiperlordosis

La lordosis es la curvatura fisiológica de la columna en la región cervical o lumbar. En condiciones normales y vista de perfil la columna vertebral no es perfectamente vertical, sino que forma una curva hacia adelante (“cifosis”) en la zona dorsal, y unas curvas hacia atrás (lordosis”) en la zona cervical y lumbar.

Para que se diagnostique “hiperlordosis”, ese aumento de la curvatura debe ser constante e involuntario, es decir, “estructural”.

Se llama hiperlordosis cervical al aumento de la curvatura lordòtica (parte del cuello) por encima del 25% de angulación, en el esquema corporal de la persona y el cual se localiza entre las vértebras C1 y C7. Este aumento puede ser observado al estar en bipedestación (de pie).

Se denomina hiperlordosis lumbar al amento de la curvatura lordòtica lumbar (zona media-baja de la espalda) por encima de 70º de angulación, en el esquema corporal de la persona y dicho ángulo se encuentra entre las vértebras L1 y S1. Este aumento puede ser observado al estar en bipedestación (de pie).

La mayoría de las hiperlordosis cervicales se origina como consecuencia de posturas incorrectas, como al sentarse donde se mantiene la región dorsal en flexión.

La hiperlordosis lumbar tiene como origen el acortamiento de los músculos flexores de la cadera, principalmente el psoas iliaco debido a malos hábitos sedentarios y la falta de ejercicio físico, al estar de pie la musculatura acortada desplaza la pelvis hacia delante (anteversiòn) facilitando el acortamiento de la musculatura paravertebral, iliocostal, dorsal largo y cuadrado lumbar.

Otro de los factores comunes es la edad, realizar menos ejercicio, lo que origina debilidad muscular y perdida de capacidad para mantener firme la columna vertebral.

La hiperlordosis, es más frecuente en niños (especialmente en niñas), los cuales habitualmente la toleran bien por su gran flexibilidad ligamentosa. En el adulto joven es mayor la hiperlordosis y causa dolor lumbar o cervical en ausencia de enfermedades subyacentes. Esta hiperlordosis puede ser secundaria a obesidad, musculatura abdominal flácida y embarazo.

Tratamiento

Región Cervical: La fisioterapia puede tratar las alteraciones neurológicas, las contracturas musculares y el equilibrio muscular.

Así mismo la utilización de calor combinado con masajes facilitan la relajación muscular además de reducir el dolor. La reeducación postural ejerce una gran influencia, ya que mejora el equilibrio postural.

En la región lumbar: La reeducación postural. Los masajes, hidromasajes y la aplicación de calor local. La utilización de fajas es eficaz para la contención de la curvatura.

Sin embargo es aconsejable no utilizarla diario, ya que los músculos tienden a perder su capacidad de contención y resistencia.

Hipercifosis

Consiste en el aumento de la concavidad anterior de la columna dorsal. Se considera fisiológica cuando presenta valores de 20 – 40º y patológica si es mayor de 40º.

Hay que diferenciar entre una actitud cifótica  o postural y una verdadera cifosis.

Cómo se produce

En la mayoría de los casos se debe a la adopción prolongada de posturas inadecuadas o a la falta de potencia en la musculatura paravertebral.

En un pequeño porcentaje de niños con hipercifosis, la deformación no se debe defectos posturales ni a la falta de musculatura, sino a una irregularidad en el proceso de osificación de las vértebras dorsales, conocida como enfermedad de Scheüermann.

Esta enfermedad es la más frecuente de las hipercifosis estructuradas y su prevalencia puede llegar a alcanzar al 8% de la población. La cifosis juvenil de Scheüermann es una cifosis aumentada, redondeada y fija que se desarrolla en los años de la pubertad, aunque el proceso puede haber empezado antes. Está producida por una deformidad en cuña de una o más vértebras, que muestran además otras alteraciones radiográficas.

Es considerada como una forma de osteocondrosis juvenil de la columna. Se localiza habitualmente en adolescentes como una deformidad significativamente peor que la cifosis postural. Los pacientes que sufren de cifosis de Scheüermann no pueden corregir conscientemente su postura.

Por último, existen otras causas de hipercifosis que no son realmente patologías mecánicas del raquis, como infecciones tuberculosas de la vértebra, o aplastamientos vertebrales por osteoporosis.

Síntomas

Lo frecuente es que no cause dolor y sólo sea un problema estético. Observando al sujeto de perfil, se percibe el aumento de la curvatura, en forma de «joroba» o «chepa».

La debilidad de la musculatura que suele provocar la hipercifosis puede causar contracturas musculares y dolores más fácilmente que la variación de la forma en sí misma, que no tiene importancia.

Tratamiento

Corrección de los vicios posturales y el ejercicio adecuado, suele ser suficiente para corregir la hipercifosis y prevenir o tratar los dolores que puedan existir.

Excepcionalmente, se prescriben corsés para hipercifosis deformantes o progresivas de la enfermedad de Scheuermann detectados antes de que termine el crecimiento. En esos casos, para evitar la atrofia muscular que conlleva el uso constante del corsé, hay que quitarlo con la periodicidad que prescriba el médico para que el niño realice ejercicios.

Cifolordosis

En la cifolordosis suele apreciarse:

  • Proyección hacia adelante de la cabeza.
  • Antepulsión de los hombros.
  • Aumento de la convexidad dorsal (cifosis).
  • Aumento de la concavidad lumbar y abdominal (lordosis).
  • Prominencia de las nalgas (lordosis).

No es recomendable realizar el diagnóstico con una simple inspección.

Exploración

Existen distintos métodos para cuantificar las curvaturas de un paciente según el material de que se disponga.

  • El método de las flechas sagitales: se precisa una plomada y una regla milimetrada. Se consideran valores normales los comprendidos entre 20 y 40. Valores inferiores a 20 indican que existe una rectificación lumbar. Valores superiores a 40 indican sospecha de hiperlordosis.
  • Los inclinómetros que permiten cuantificar el grado de la curva. La normalidad para la cifosis es entre 20 y 45° y, para la lordosis, entre 20 y 40°.
  • Valoración de la reductibilidad de la curva cifótica o maniobra de autocorreción.
  • Test de flexión del tronco con observación lateral.
  • Exploración de la postura sedente relajada.

Tratamiento

El tratamiento de las deformidades posturales se basa en la modificación del esquema corporal y en sencillas medidas de higiene postural mediante la adopción mantenida de un correcto esquema corporal (con un espejo), para ello el paciente tiene que ser consciente de las posiciones incorrectas.

La correcta higiene postural consiste en enseñarles que adopten una adecuada disposición de la columna y de la pelvis en las diferentes posturas (sentado, acostado y con los movimientos del tronco).

La kinesioterapia ayuda a potenciar la musculatura debilitada  y elongar las estructuras con falta de extensibilidad.

El deporte no está contraindicado en pacientes con cifosis y/o lordosis. Un adecuado programa de educación física reduce el porcentaje de escolares con mal esquema corporal y mejora notablemente su higiene postural.

La natación no es la solución para estas desalineaciones y no suele mejorar, ni perjudicar la evolución de la cifosis, ni lordosis pero existen estilos que, practicados intensamente, podrían agravarlas (estilo mariposa en la cifosis).

La danza sí mejora estas desalineaciones, porque es una actividad que utiliza mucho el espejo y en la que se insiste continuamente en la adopción de posturas correctas de columna y pelvis.

Tratamiento ortésico

1.     Tirantes correctores:

Existen diversos tipos:

  1. Tirantes elásticos.
  2. Tirantes con placa posterior.
  3. Tirantes con placa posterior y collarín cervical.

Tirantes elásticos simples PL210 y PL100 formados por dos piezas dispuestas en forma de ocho, uniéndose en la parte anterior por debajo de las costillas mediante un velcro regulable. Es conveniente que los tirantes engloben el ángulo inferior de las escápulas. Existen diferentes tallas y se puede construir a medida si es necesario.

Tirantes con placa posterior siguen el mismo sistema que los anteriores, siendo agregada una placa de plástico (plexidur) en la parte posterior para la reducción de las escápulas aladas. Se requiere un diseño a medida para cada paciente.

El añadido de un collarín cervical impide que el enfermo flexione la cabeza hacia delante, haciendo con ello más efectiva la corrección. Se requiere una construcción a medida para cada caso.

Los tirantes ofrecen la ventaja de que no se notan bajo los vestidos normales, excepto el modelo con collarín aunque puede disimularse con un cuello alto. El tratamiento ortésico debe ir acompañado de algún tipo de ejercicio y no deben ser empleados en cifosis idiopáticas evolutivas (Enfermedad de Scheuermann) ni en cifosis de adulto.

2.     Corsés

Se aplican directamente para el mantenimiento de curvas que se normalizan por autocorreción. Están indicados en aquellos casos en que no es posible utilizar tirantes correctores:

  • Actitudes cifóticas severas
  • Cifosis idiopáticas evolutivas
  • Enfermedad de Scheuermann

Al principio, muchos corsés se llevan generalmente durante 23 horas diarias. Los niños pueden correr y jugar con ellos con relativa facilidad. Se llevan sobre una larga camiseta; los ejercicios se realizan diariamente con y sin el corsé para fortalecer los músculos que son inmovilizados por el corsé. Los ejercicios en sí no corrigen la escoliosis pero ayudan a mantener la condición física del niño.

Cuando se usa un corsé hay que tener en cuenta ciertas observaciones:

  • Vigilar la aparición de dermatitis en la piel que está en contacto con el corsé.
  • El corsé no debe ejercer ninguna fuerza sobre la sínfisis púbica.
  • Cuidar la higiene del corsé

Corsé de yeso. Se emplea como primer corsé corrector, tras un período de preparación de unas 3 semanas, por medio de la tracción vertebral nocturna de Cotrel, ejercicios de autoelongación, respiratorios, abdominales y posturales.

Corsé de Perricone o de Pavalas. Corsé para el tratamiento de la cifosis, compuesto de dos valvas, una anterior y otra posterior en termoplástico semirrígido, forrado o no, y vástago anterior para apoyo esternal.

Efectos: El corsé bivalvo con apoyo esternal nos permite una perfecta inmovilización de la columna toraco-lumbosacra gracias a sus dos valvas envolventes ajustadas mediante un sistema de velcros, manteniendo la columna en extensión completa, evitando giros laterales y movimientos de rotación.

Está indicado en patologías que requieran inmovilización de la zona dorso lumbar como los procesos preoperatorios y postoperatorios de columna. Fracturas vertebrales. Hernia discal. Osteoporosis. Espondilolisis, espondilolistesis, espondiloartrosis, escoliosis dolorosa en adultos, etc. Rotura de ligamentos o hiperlaxitud de los mismos. Neoplasias que produzcan procesos degenerativos de la columna. Cifosis torácica en región media hasta inferior de la columna dorsal. Prevención de estenosis de canal en pacientes encamados.

Corsé de Maguelone: Modificación del corsé de Perricone, que amplia sus funciones.

Indicado en cifosis graves. provisto de una pieza circular que rodea el cuello, constituida por un aro metálico que obliga al paciente a realizar una autocorrección de la deformidad. Es conveniente aplicar un yeso antes del corsé, ya que la función principal del corsé es conservar la corrección obtenida con aquel.

Corsé de Milwaukee: similar al empleado en las escoliosis, con corrección de anteversión pélvica y placa sobre el ápex de la cifosis. Indicado en cifosis severas sustituyendo los apoyos dorsal y lumbar por una placa plana que presiona sobre el ápex de la deformidad cifótica y también sobre las escápulas. Obliga a realizar autocorrección.

Corsé de Robert Jones:

Apropiado para las cifosis posturales importantes y formas leves de la enfermedad de Scheuermann.

Consta de una placa metálica, semiflexible y posterior, a lo largo de la columna vertebral, con unos tirantes que pasan por encima de los hombros y por debajo de las axilas para fijar la parte superior. Un segundo grupo de tirantes, en la parte inferior, rodea las crestas iliacas y las zonas trocantéreas y fija una faja de compresión abdominal que corrige la lordosis. Dos tirantes inguinales impiden el desplazamiento hacia arriba de la ortesis.

Corsé Rígido Toraco-lumbosacro TLSO. El modelo TLSO está indicado para la corrección de la hipercifosis y la prevención de la estenosis del canal en pacientes encamados.

JCB50 Jewett Confort Blue púbico. Indicado en:

Espondiloartrosis.

Fracturas estables de cuerpos vertebrales.

Hipercifosis.

Hiperlordosis.

Osteoporosis.

Tratamiento postoperatorio en intervenciones de columna.

Medi 3 C®. Ortesis de hiperextensión

Fracturas estables por compresión de vértebras

Hipercifosis de la enfermedad juvenil de Scheuermann (entendemos por hipercifosis una torsión importante de la columna vertebral).

Inmovilización tras operaciones en la columna dorsal y/o lumbar.

Comentarios

Las deformidades de este plano son las más frecuentes de la columna, mucho más que las actitudes escolióticas y las escoliosis, aunque su gravedad potencial es menor.

El incremento de las curvaturas sagitales es más rápido durante el crecimiento, evolucionando lenta y progresivamente durante la edad adulta. Este paulatino incremento origina una alta morbilidad.

El diagnóstico de cifosis y/o lordosis suele ser tardío (al final del crecimiento y por otros motivos). Hasta un 50% presentan clínica previamente (malestar y algias) pero, debido a la edad y la aparente benignidad, esta sintomatología no suele relacionarse con la deformidad.

Ante toda cifosis, debe explorarse la extensibilidad de la musculatura isquiosural y la del músculo psoas, para descartar que presentan una restricción de su extensibilidad . También ha de explorarse la extensibilidad del pectoral mayor, aunque su acortamiento es mucho menos frecuente de lo que se cree.