Los pacientes presentan hiperemia conjuntival bilateral, secreción acuosa y prurito ocular. La mayoría también presenta rinitis simultánea. Muchos pacientes padecen otras enfermedades atópicas como eccema y asma. El prurito ocular con frecuencia hace que el paciente se frote los párpados y se le hinchen. La conjuntivitis es recidivante y estacional, siendo los síntomas más importantes durante la primavera, el final del verano y el comienzo del otoño. Las conjuntivas están hiperémicas y edematosas, apareciendo la conjuntiva bulbar traslúcida, azulada y engrosada. No es infrecuente la quemosis.
Hay que evitar la exposición al alergeno y en ocasiones resulta útil la desensibilización. La combinación antihistamínico/vasoconstrictor puede usarse en casos leves. Si esto no proporciona suficiente alivio, puede recurrirse a tratamiento tópico con antihistamínico, AINE (Ketorolaco) o inhibidores de mastocitos (Iodoxamina). En casos intensos pueden usarse los corticoides tópicos ( fluorometolona al 0,1% ó el acetato de prednisolona al 0,12-1,0% en gotas 3 veces al día). Los corticoides tópicos pueden exacerbar las infecciones oculares por herpes simple y producir ulceración y perforación corneal. El uso prolongado de corticoides puede provocar glaucoma y posiblemente cataratas. Por todo ello, su empleo debe ser iniciado y controlado por un oftalmólogo.

