Los pacientes presentan hiperemia conjuntival, secreción purulenta, irritación ocular y se les quedan los párpados pegados al despertar. Los síntomas suelen ser unilaterales.
Las conjuntivas están muy hiperémicas y edematosas. En ocasiones se presentan hemorragias petequiales subconjuntivales, quemosis y adenopatía preauricular. Se debe cultivar el exudado, sobre todo si es purulento.
Las bacterias que causan conjuntivitis son contagiosas y se propagan por inoculación mano-ojo. Para evitar transmitir la infección, el médico debe lavarse las manos y esterilizar los instrumentos después de examinar al paciente y debe instruirle para que se lave las manos tras tocarse el ojo o las secreciones nasales, para que no toque el ojo sano tras tocarse el infectado y para que no comparta toallas o almohadas. Debe limpiarse la secreción de los ojos, que no deben ser ocluidos.
La conjuntivitis bacteriana suele ser autolimitada, persiste hasta 3 semanas sin tratamiento y 1-2 días con tratamiento. Si se sospecha infección bacteriana, debe aplicarse colirio de sulfacetamida sódica al 10% o de trimetoprim/polimixina B 4 veces al día durante 7-10 días. Una respuesta clínica escasa tras un período de 2 o 3 días indica que la causa es una bacteria resistente, un virus o una reacción alérgica. El antibiótico empleado puede modificarse según los resultados de los cultivos y del antibiograma.

