Es una de las formas más frecuentes de urticaria física. Se caracteriza por una erupción pruriginosa generalizada de habones múltiples de 1 – 3 mm de diámetro, rodeados de halo eritematoso que se desencadena a los pocos minutos de una exposición al calor, una situación de tensión emocional o un ejercicio enérgico.
Por el contrario, en las formas severas, éstas pueden acompañarse (aunque infrecuentemente) de síntomas sistémicos, lagrimeo, salivación, diarrea (síntomas colinérgicos). O bien las lesiones pueden coalescer con formación de angioedema en la cara o tronco. En algunos pocos casos estos se acompañan de broncoespasmo; no obstante, esto puede ser debido a una asociación de urticaria colinérgica con asma inducido por el ejercicio. Por último, la anafilaxia inducida por el ejercicio puede ser una manifestación de la urticaria colinérgica. La historia natural de la enfermedad suele ser hacia la mejoría, con un promedio de duración de unos 7 años, (aunque hay casos con más de 20 años).
La urticaria colinérgica puede darse asociada con la urticaria afrigore, urticaria facticia o con la urticaria acuagénica.
Como tratamiento, el fármaco de elección es la hidroxicina respondiendo frecuentemente con dosis de 75 – 100 mg/día (máximo 200 mg/día). El ketotifeno puede también ser eficaz.
El enfriamiento rápido de la piel (aplicación de agua fría) al comienzo de un episodio puede remitirlo.
Una tolerancia puede conseguirse mediante un programa de ejercicio o baños calientes que induzcan períodos refractarios.
Para las formas rebeldes, el danazol ha demostardo ser muy eficaz.

