Ángel Garay, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Guipúzcoa y, desde finales de enero, también del Consejo de COF de País Vasco tiene claro que la salida a la situación económica actual exige un «cambio en la gestión de la prestación farmacéutica». Es más, no sólo entiende que «los precios de los medicamentos han tocado suelo» y que las medidas de sostenibilidad «deberán encontrar otras dianas», sino que además ve que «las soluciones vía ICO no son verdaderas soluciones, sino respuestas desesperadas».

Así lo expuso en el encuentro digital que mantuvo el pasado miércoles con los lectores de CF en el que abordó las ayudas económicas recogidas en el RDL 9/2011 para las boticas con escasa viabilidad: «En primer lugar, son a todas luces insuficientes y, por otra parte, no creo en los sistemas subsidiados».

Sobre cómo afrontar el déficit de las autonomías, y abordando el ejemplo de la subasta de fármacos que prepara Andalucía, denunció que «se siguen produciendo inventos» en algunas comunidades «que atentan contra la equidad y la igualdad» de los ciudadanos. También se opuso «radicalmente a «políticas de copago y tasas» como la que quiere activar Cataluña, ya que «no es, de ninguna manera, la solución a los problemas» de sostenibilidad.

Es más, aseguró que «echa de menos» que se actúe sobre otras partidas del gasto que no sea la de medicamentos y que representan un porcentaje mucho más elevado dentro del «gasto sanitario total». Sobre la tasa catalana, también rechazó que se recaude desde la botica: «La farmacia es un establecimiento sanitario, no un recaudador de impuestos».

En el capítulo económico, criticó las «situaciones insostenibles» que se han venido produciendo en muchas regiones a raíz de los retrasos e incumplimientos en el pago de recetas, ya que «ponen en juego no sólo la viabilidad de las farmacias, sino algo tan esencial como la atención sanitaria» de la población. A esto sumó que en varias regiones las partidas presupuestarias para Sanidad y Farmacia volverán a ser «insuficientes» para afrontar el año.

Sobre las mejoras que deben hacerse en la gestión, comparte medidas como revisar el arsenal terapéutico que se financia, impulsar criterios de financiación de coste-efectividad y promover los contratos de riesgo compartido entre industria y Administración: «Estoy plenamente de acuerdo; creo que tanto el Ministerio como los departamentos de Sanidad autonómicos están trabajando en esta línea».

Además, defendió que la botica debe seguir avanzando profesionalmente y puso como ejemplo dos proyectos activos en su región: la participación en programas de AF domiciliaria y el programa conSigue, que arrancó en Guipúzcoa con 78 boticas. «Se está constatando que la farmacia tiene una gran labor en el seguimiento de polimedicados, ya que se están detectando numerosas incidencias», concluyó, no sin antes dejar entrever que esta labor debería estar reconocida, reglada y remunerada.