“Si la situación no tiene unas perspectivas de mejorar, el riesgo de la no concurrencia a concursos puede existir”

Dräger no escapó a las complicaciones que el sector atravesó en 2011, aunque, según explica su director general en España, Miguel González, “el comportamiento fue, dentro de esas circunstancias, bastante positivo y muy valorado por la matriz”. Pero González aprecia riesgos para el sector y para la sanidad más allá de la deuda en sí misma, y es que, a su modo de ver, “la situación del pago puede generar un desabastecimiento, pero hay otro riesgo colateral, la incisiva presencia del precio en las decisiones, lo que puede llevar consigo la entrada de productos menos tecnológicos, o a una desinversión por parte de las empresas en la formación de los profesionales”.

Miguel González.

El pasado año 2011 fue muy complicado para el sector. ¿Qué balance hace la compañía del pasado año?

En nuestro caso sí identificamos que fue un año complicado principalmente en el ámbito del pago de la deuda. Durante los ejercicios 2009 y principios del 2010 los resultados de la deuda fueron relativamente positivos, pero ya a finales de 2010 y evidentemente durante todo 2011 la situación sorprendió por la celeridad con la que se fue produciendo el deterioro de los pagos, lo que crea un escenario de incertidumbre para el futuro.

En cuanto a los resultados de nuestra empresa, el comportamiento fue, dentro de esas circunstancias, bastante positivo y muy valorado por la matriz.

Precisamente esa deuda proviene casi en su totalidad de las administraciones autonómicas. Hace 9 meses hubo cambios en los gobiernos autonómicos. ¿Se ha dejado notar de alguna manera?

Cuando el cambio

[en los gobiernos autonómicos] se produjo se identificaron deudas que probablemente no estaban anteriormente contabilizadas. Creo que hasta que no se produjo el cambio en el Gobierno central no se ha visto el volumen de estas deudas. Precisamente por esos cambios en los gobiernos autonómicos y en el central, el año pasado se identificó dónde estaban los grandes déficits en el campo de la sanidad, por ejemplo en nuestro sector, donde la deuda está en torno a 6.000 millones de euros según datos de Fenin. Lo que exigimos es que haya un plan de pagos creíble, realizable, en el periodo más corto posible.

¿Hay alguna autonomía concreta donde el problema de la deuda sea más complicado para Dräger?

La deuda no es homogénea, hay grandes desequilibrios entre las distintas autonomías, con picos que pueden llegar a 700 días de retraso en el pago y valles que oscilan entre los 50 ó 60 días. Por tanto, esa variabilidad hace que evidentemente se revisen las estrategias comerciales de algunas filiales y se considere que hay que tomar algún tipo de medida.

Sí hemos sabido que ha habido alguna multinacional que se está planteando no acudir a concursos públicos en determinadas autonomías. ¿Considera que existe el riesgo de cierto desabastecimiento en alguna región española?

En nuestro caso creo que el riesgo está ahí. Si la situación no tiene unas perspectivas de mejorar, el riesgo de la no concurrencia a concursos puede existir, quizá no de modo sistémico en todas las autonomías, pero sí en algunas. Aun así, creo que es un escenario improbable. Honestamente espero que este país, que ha enfrentado muchas dificultades en el pasado, sea capaz también de afrontar esta y parece que las señales pueden ir en ese camino. Por tanto, dentro de la seriedad, el rigor y la criticidad del momento, confío, y eso esperamos todos en el sector, que los planes de reactivación que están prometidos por parte del Gobierno y que algunas comunidades autónomas ya han aprobado en el último Consejo Interterritorial de Política Fiscal abran un escenario más optimista y ese riesgo de desabastecimiento no se llegue a producir.

Aparte de esto, el gran problema al que nos vamos a enfrentar, y del que creo que no somos del todo conscientes, es el papel que hacen las empresas del sector. No solo el desabastecimiento de productos, sino que también las empresas estamos haciendo una importante labor de formación y de desarrollo de innovación. El riesgo no sólo es que la situación del pago pueda generar un desabastecimiento, sino que hay otro riesgo colateral, la incisiva presencia del precio en las decisiones, lo que puede llevar consigo la entrada de productos menos tecnológicos, o a una desinversión por parte de las empresas en una tarea que es esencial en el sector, la formación de los profesionales y la innovación. Dräger trabaja fuertemente en el desarrollo de programas de formación aquí en España. Es decir, hay un compromiso serio no solo en el abastecimiento de producto, sino también para que el conjunto de los profesionales sanitarios adquieran los conocimientos y las habilidades, para poder utilizar adecuadamente nuestras tecnologías.

Ver video.“La incisiva presencia del precio en las decisiones puede llevar a la entrada de productos menos tecnológicos”.

Ese binomio entre lo que es una buena tecnología y el profesional preparado y formado es lo que hace que aumente la calidad asistencial y lo que puede reducir el riesgo en la seguridad del paciente. Por tanto, creo que no solo la deuda nos lleva a poner el foco en el desabastecimiento, sino que de forma colateral a la deuda hay una presión en los precios que puede llevar a una reducción en las tecnologías que podamos implantar en España y por ende puede llevar también a una reducción de los procesos de formación, de innovación.

Por tanto, me preocupa no tanto cómo vamos a salir mañana, sino cuál va a ser el sector en los próximos diez años. Creo que este país afrontará el tema de la deuda, no nos podemos permitir el lujo de no pagar, pero me preocupa después de la deuda cómo va a desarrollarse la relación entre los clientes, las administraciones, y las empresas. España es un país que necesita exportar, tiene una gran capacidad de innovación, los profesionales necesitan adecuar sus habilidades permanentemente al uso de nuevas tecnologías, y yo creo que no se pone en valor muchas veces el trabajo que hacemos las empresas para abastecer no solo de productos y de servicios sino también para adecuar los perfiles profesionales al uso de esas nuevas tecnologías. Y ahí hay un riesgo a posteriori, porque en realidad de lo que estamos hablando es de mejorar la calidad y la salud de nuestros pacientes, que en definitiva es ahorro, es eficiencia.

Cuando se habla de colaboración público-privada se piensa en colaboración entre la sanidad pública y la sanidad privada. Sin embargo, hay un nicho de colaboración tanto de la sanidad pública como de la privada con las empresas de tecnología sanitaria. ¿Cuál es en este sentido la posición de Dräger?

La nueva Ley de Contratos de las Administraciones Públicas genera la figura del diálogo competitivo y de la colaboración público-privada. Para nosotros es una oportunidad. Evidentemente muchas veces la Administración tiene que realizar grandes inversiones que probablemente no puedan contabilizarse en un año, porque requiere periodos de amortización importantes.

Adicionalmente, además de avanzar en este aspecto, en el que tienen que acometer grandes inversiones con poca liquidez o con poca capacidad financiera en ese momento, creo que las empresas no solamente aportamos tecnología, creo que en las empresas hay una gran especialización que puede ser aplicable también a los hospitales para rediseñar los flujos de trabajo, apoyar con nuestras tecnologías un cambio en el modelo de la gestión del paciente…En nuestro caso, que somos una empresa orientada hacia el paciente crítico, hoy en día el área del bloque quirúrgico y de los cuidados críticos es la razón de ser de un hospital de agudo, sin esas áreas funcionales en el hospital, sería un hospital de crónicos u otro tipo de hospital. Es el área donde están los pacientes más críticos, es el área en la que probablemente todos los servicios auxiliares de laboratorio y diagnóstico inciden para poner en recuperación pronta al enfermo. Por tanto es un área de gran gasto, donde los procesos son muy importantes y donde la tecnología y las empresas pueden apoyar en el rediseño de los flujos de trabajo y mejorar la eficiencia sin comprometer la calidad asistencial ni la seguridad del paciente.

La colaboración público-privada abre ese abanico, abre la posibilidad de estrechar la relación a largo plazo. Durante ese período la transferencias de conocimientos, la gestión del mantenimiento de los equipos, la gestión de la renovación tecnológica, el uso adecuado de las tecnologías, la formación del personal e incluso la posibilidad de investigar abre la posibilidad de exportar productos o tecnologías hacia el exterior y de mejorar la eficiencia de los procesos internos y la seguridad del paciente. Por tanto, yo creo en esa colaboración, pienso que probablemente en el pasado había una relación muy transaccional entre la empresa y el cliente, pero creo que en este cambio de modelo al que debemos de ir para tener una sanidad sostenible en los próximos años y de igual o mayor calidad que la que disfrutamos hoy en España, tenemos que colaborar todos los agentes que estamos en el sector, y las empresas de tecnología sanitaria son agentes que no solamente distribuyen productos, sino que también atesoramos un gran conocimiento, una gran experiencia, que puede ser puesta en valor en la relación con nuestros clientes.

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“Es importante que el Gobierno haya puesto el foco sobre el pago a proveedores desde el primer momento”.

Muchos sectores privados, muchas clínicas privadas, ya están en ese camino, y creo que la Administración va en ese camino también. Los modelos de colaboración público-privada que ha habido y que probablemente habrá y que se están anunciando en prensa permiten que probablemente las relaciones entre proveedores y clientes alcancen un valor más de una asociación, de partnership, que aportará valor a todos los ciudadanos, que tendrán una sanidad de gran calidad, manteniendo altos niveles de seguridad del paciente, y a un coste que sea abordable para el nivel de renta que tenemos en España.
Volviendo al tema de la deuda, en las últimas semanas el Gobierno ha aprobado una serie de medidas para intentar solventar el problema. ¿Cómo las valora?

Es importante que al menos se haya puesto en el foco el problema. Evidentemente, es de agradecer y hay que valorar muy positivamente que este Gobierno, en muy poco tiempo, haya puesto encima de la mesa que lo primero que hay que hacer es cumplir con los compromisos con los proveedores, porque es fundamental para dar sostenibilidad al sistema y credibilidad a la nación. Creo que eso es de agradecer y desde Fenin estamos trabajando en todo momento para facilitar y apoyar en esa iniciativa. Ahora bien, hay incertidumbre acerca de cómo se va a ejecutar. Hay rumores sobre posibles quitas o no posibles quitas, y creo que eso sería un mal ejemplo y una pérdida de imagen importante para la credibilidad de las relaciones contractuales que tenemos con los clientes.

Independientemente de que esperamos con cierta avidez que salga ya el reglamento y quede todo perfectamente definido, la valoración es muy positiva. Es de alabar que se haya puesto encima de la mesa en menos de seis meses un plan, o al menos una financiación, para cubrir uno de los mayores dramas que estamos viviendo como es no poder cobrar los servicios y productos que se han suministrado a las administraciones públicas. Ahora vamos a esperar al procedimiento, a la celeridad con que se implante, y esperemos que no haya ningún tipo de quita.

Quizá el problema no sea solo pagar la deuda, sino impedir que la situación se repita. Fenin, Farmaindustria y las cámaras de comercio extranjeras asentadas en España han enviado una carta al presidente del Gobierno y entre las medidas que proponían era establecer enero de 2012 como punto de inflexión para que la deuda que se genere a partir de ahora se pague en plazos legales…

Evidentemente hay que evitar que esto vuelva a ocurrir. Ahora mismo hay un escenario de disciplina presupuestaria que ha de ser implantado, aprobado por Real Decreto. La Constitución define ahora qué déficit pueden tener las administraciones públicas…Teniendo en cuenta que el presupuesto sanitario en las comunidades autónomas oscila entre el 30, el 40 o el 45 por ciento del total de la autonomía y teniendo en cuenta que están establecidos los límites que tiene que haber, entiendo que el mecanismo para que no vuelva a producirse ese deterioro está implantado.

Ahora bien, debe hacerse una reflexión sobre la sanidad, porque el gasto sanitario tiende a crecer por diversos factores que hay que asumir y hay que enfrentarse a ese reto replanteando todo el modelo. Por un lado, está claro que no se puede gastar más de lo que se tiene, pero por otro lado está claro que hay una necesidad de atender, quizá dotando al sistema con unos fondos adicionales, pero también realizando los cambios estructurales que el sistema precisa orientado más hacia la atención al paciente crónico, y estableciendo unos cambios en el modelo de gestión que tienen que evitar que haya una desviación.

Por tanto, creo que las líneas de trabajo se deberían implantar mediante un marco legislativo, por procedimientos internos, para no producir desviaciones; dotar de recursos al modelo sanitario para cubrir los gastos y entrar en una reforma importante del actual sistema, dando probablemente cabida a nuevos modelos como la colaboración público-privada, sobre la que hay estudios que indican que puede suponer un ahorro de más del 20 por ciento del gasto sanitario. Además, modificar el modelo de atención especializada hacia un modelo de gestión del paciente crónico, introduciendo nuevas tecnologías que abaratan o suponen un incremento en la eficiencia, no solamente vía presupuestaria sino también a través de reformas importantes en lo que ha de ser los próximos 20 años el modelo de gestión sanitaria en España.

Hay voluntad. Ahora todos los agentes implicados debemos trabajar para establecer ese cambio y hacer que la sanidad española de los próximos veinte años sea un referente a nivel mundial, manteniendo los principios de equidad y universalidad, pero manteniendo criterios de eficiencia, realizando las reformas estructurales necesarias y dotándola de los recursos adecuados para poder cubrir la demanda.

Hablaba usted de la eficiencia de las tecnologías. Precisamente una de las reclamaciones del sector ha sido tradicionalmente que las agencias de evaluación estudien el coste-eficiencia de las tecnologías. En el último Consejo Interterritorial se puso sobre la mesa la voluntad de crear una red de agencias para mejorar la coordinación entre ellas. ¿Cuál es su visión acerca de esta red y del papel de las agencias?

Debo decir con toda honestidad que por el tipo de productos que tenemos no pasamos tanto por las agencias como otras empresas de tecnología sanitaria. En el caso de nuestros productos, al obtener el certificado CE no necesitan de ese trabajo de evaluación que hacen las agencias, por lo que tampoco tengo un conocimiento detallado de su trabajo y lo que puede incidir en una empresa el papel de la agencia.

Entiendo que tener muchas agencias de evaluación debería suponer una reflexión, respetando evidentemente las razones de todas ellas, sobre si este país debe tener varias agencias o quizá deba tener solo una. Por otro lado, en el caso de tener varias, la coordinación tiene que ser máxima. Lo que sí hemos visto es que en procesos de comercialización hay un tremendo desequilibrio entre unas comunidades y otras, lo que supone un elemento de coste adicional. Cada comunidad autónoma establece mecanismos de compra diferentes a los de otras y esto genera un coste adicional a la hora de entrar en los mercados que entiendo que yendo hacia una convergencia de mercado único, en donde podamos tener una mayor libertad de movimientos, debería resolverse.

Ver video.  “Me preocupa el papel que vamos a tener las empresas en el rediseño del modelo”.

Cuando hablaba anteriormente de que el desafío en los próximos veinte años es revisar los modelos sanitarios hablo también de revisar las trabas administrativas o la complejidad a la que muchas veces nos enfrentamos para ir a concursos. En ese sentido creo que las agencias también tendrán que hacer una reflexión interna, creo que su papel es importante, no podemos introducir cualquier tecnología, tenemos que introducir unos criterios de racionalidad en el uso de de las tecnologías; tenemos que definir qué tecnologías son las que podemos implantar; tenemos que formar a los profesionales en el uso de esas tecnologías, y las empresas estamos dispuestas a esa inversión. Todo lo que sea introducir racionalidad en este momento es siempre positivo.

Volviendo al papel de la compañía, ¿cuál es la presencia de Dräger en España?

Llevamos en España desde el año 1970 aproximadamente, por lo que nuestra presencia ya es larga y nuestra vocación es estar aquí. Hemos vivido momentos muy complejos, no es la primera vez que España sufre una situación de crisis que haya afectado al sector sanitario. Somos una empresa familiar creada en 1890 que sigue siendo una empresa familiar y tiene como objetivo seguir siéndolo. Por tanto, tenemos vocación de estar en los mercados y seguiremos invirtiendo en ese camino.

Tenemos una distribución completamente directa en todas las regiones de España, somos casi 200 profesionales los que trabajamos en la empresa, gran parte de ellos con estudios superiores (más de un 30 por ciento), tenemos más de 60 profesionales de soporte técnico porque entendemos que no solo hay que vender tecnología sino que esa tecnología hay que mantenerla. Una máxima de Dräger es disponer de una red técnica formada y preparada para dar respuesta a las incidencias que tengan los equipos. Poner en marcha el mantenimiento de manera preventiva y adecuada para que en el décimo año de uso de la tecnología esté al mismo nivel que cuando se compró.

Nuestro compromiso es muy importante porque, por encima de todo, los productos que vendemos afectan directamente al paciente, por lo que el nivel tecnológico que deben tener los equipos es alto, el nivel de profesionalidad que tiene que tener la empresa es alto, porque evidentemente el paciente está conectado a nuestros equipos las 24 horas del día y tenemos que dar respuesta a cualquier incidencia que se pueda dar ahí. Como digo, el compromiso de la organización es muy fuerte debido al producto que vendemos. Como dice el logo de nuestra compañía, hacemos tecnología para la vida.

No solamente estamos en la distribución, sino que también estamos proponiendo servicios nuevos; estamos innovando en la gestión del mantenimiento; en formación trabajamos con los centros de simulación porque entendemos que la formación es importantísima y es un deber por parte de las empresas elaborar programas de formación para que se usen esas nuevas tecnologías. Hemos apoyado los centros de simulación que hay en España: Valdecilla, el Clínic de Barcelona, o el Río Ortega de Valladolid, por ejemplo, porque entendemos que los nuevos profesionales, se han de adecuar a esas tecnologías para que mejore su rendimiento.

Vamos a seguir invirtiendo fuertemente para que, en lo que nosotros podamos aportar, la Sanidad española sea cada vez más segura y en ese sentido estamos muy involucrados.

¿Qué volumen significa el mercado español para la compañía?

Ahora mismo el volumen de facturación que tuvimos el pasado año está en torno a los 55 millones de euros, que creo que representa una muy buena cifra en un mercado que en el año 2011 ha tenido una caída importante en las áreas de electromedicina. Me preocupa, como he dicho antes, no solamente los planes de pago, sino que mirando más allá de ese espacio corto de tiempo que es muy importante y muy crítico, me preocupa el papel que vamos a tener las empresas en el rediseño del modelo.

“En el cambio de modelo al que debemos de ir para tener una sanidad sostenible tenemos que colaborar todos los agentes”. Ver video

El año pasado el mercado cayó más de un 10 por ciento, pero nosotros tuvimos una caída inferior y ganamos en cuota de mercado prácticamente en todos los negocios en que estamos presentes. Somos una empresa con una alta diversificación de productos, somos líderes en casi todos los sectores y ese liderazgo se logra a través de mucho trabajo y teniendo un equipo humano que aportan un valor que es reconocido a pesar de las dificultades. En las líneas de negocio en las que no somos líderes, estamos en segundo lugar.

De cara a 2012, más allá del tema de la deuda, ¿qué perspectivas tiene desde el punto de vista de mercado?

Vemos dos cosas. Por parte de la demanda, va a ser un año en el que lo más importante es que se ponga en marcha el plan de viabilidad de pagos y una vez que ese problema se resuelva, con en la que confío, las comunidades harán un ajuste muy importante, por lo que la inversión caerá, como ha dicho el ministro de Economía, que ha pronosticado una caída del 40 por ciento.

Por tanto, no es un año en el que esperamos un gran incremento de la demanda y en ese sentido hemos planteado varios planes. Por un lado, consideramos que va a haber previsiblemente una gran obsolescencia en el parque tecnológico y hay que ser imaginativos y creativos porque en un momento de dificultad no hay que anclarse en viejos paradigmas y estudiar alternativas con los clientes una vez se haya satisfecho el problema del pago para ver cómo podemos equilibrar que los equipos no sean obsoletos y mantener unos hospitales tecnológicamente buenos, invertir en la formación de nuestros profesionales y seguir dotando a la población de medios y profesionales como los que tenemos ahora mismo. El escenario va a ser duro y este año 2012 las estimaciones son que se produzca una caída de ingresos y una caída del beneficio.

Nos cuesta vender en nuestros cuarteles generales que la situación es la que es, pero hay que seguir luchando y en nuestro caso concreto creo que tenemos las medidas adecuadas para pasar el 2012 y convencer a nuestra matriz de que España sigue siendo un país muy válido, de que tenemos una gran capacidad como país y que no hay que caer en los fantasmas del desabastecimiento o traer marcas de segundo nivel. Vamos a trabajar conjuntamente con las administraciones para intentar que no perdamos el tren de la innovación, de tener una Sanidad como la que hemos tenido y como la disfrutamos ahora mismo.

Estos son los grandes desafíos. Desde Fenin siempre hemos dicho que estamos abiertos a colaborar con todos los grupos de trabajo de sostenibilidad porque entendemos que en esta situación tenemos que trabajar todos conjuntamente en lo mismo. Esto es un trabajo que tiene que ser más colaborativo, más cooperativo, porque en definitiva todos estamos metidos en el mismo barco. En este sentido yo creo, dentro de la incertidumbre que hay en estos momentos y entendiendo que este año se va a hacer un ajuste importante de déficit a la espera de que haya un nuevo crecimiento económico, que va a ser un año complicado pero que hay que mirar más allá. Insisto en mi preocupación acerca no solo del momento puntual, que es crítico, sino que una vez se resuelva este problema qué papel vamos a jugar las empresas, qué papel jugarán las administraciones y en qué medida ese cambio de modelo permitirá a las empresas colaborar para hacer sostenible la sanidad.